Rafting, el deporte que ya es marca registrada del turismo mendocino
EN ENERO, LA OCUPACION HOTELERA EN LA PROVINCIA OSCILO ENTRE UN 75 % Y UN 90 %
Es un clásico de San Rafael. Y ahora también lo hacen en Tunuyán, a 80 km. de la capital, por $ 50.
Por: Roxana Badaloni
Como si fueran a sumergirse en una coctelera gigante, los turistas se suben a la balsa y se animan a navegar por las aguas turbulentas que descienden de la cordillera. El rafting es un deporte cada vez más practicado por los turistas que llegan a Mendoza. Con un poco de coraje, cualquiera pueda subirse a la aventura.
El río Mendoza, con sus aguas color chocolate, y el río Atuel, que recorre en un camino ondulado el paraje Valle Grande, son algunos de los escenarios para el rafting. Sólo en San Rafael hay más de 20 operadores de este deporte que puede ser practicado desde los cinco años de edad. Todos los tripulantes deben llevar chaleco, cascos y un remo. El guía es el timón y los turistas, el motor. Antes de subir al bote, los pasajeros reciben una instrucción sobre la dificultad del río, los distintos roles a bordo de la embarcación, como fuerza de remo, estabilización o soporte del equipo. Habrá momentos de adrenalina pura con saltos y remolinos. Más abajo será el tiempo del remanso, donde el gomón descansa sobre el agua calma y no hace falta remar. Una cosa es segura: la travesía obliga a salir empapados y no es del todo recomendable para los más friolentos. En ese caso, vale sumar al equipaje una campera impermeable. Desde hace un año, la ciudad de Tunuyán sumó al rafting entre sus atractivos del verano. Ubicada a 80 kilómetros al Sur de la capital mendocina, es una zona donde se producen vinos de exportación y existe una inversión millonaria de franceses, ingleses y norteamericanos.
Las balsas de goma recorren el sinuoso camino del río Tunuyán, durante 8 kilómetros con grado II y III de dificultad, lo que asegura una hora de emociones entre un paisaje de arboledas y frutales. El costo de la expedición de casi dos horas varía entre los $ 50 y $ 70 pesos por persona, según los distintos operadores.
Al rafting se suman otras actividades que combinan el contacto con la naturaleza y la adrenalina de los deportes externos, como el parapente, la tirolesa y la escalada en roca en el sector de arenales. "En verano, la ocupación hotelera ha oscilado entre el 70 y el 95%. Este fin de semana, cuando se realiza el Festival de la Tonada, la capacidad se colmó y hasta ocuparon muchas casas particulares", dijo el director de Turismo de Tunuyán, Antonio Ginart.
Fuente: Clarín

